¡Hola queridos lectores!
Debo deciros que N.º 4 la ha vuelto a liar.
¿Habéis leído la ‘crónica‘ anterior? ¿Dónde N.º 4 siente interés por la pintura y los paisajes? La cosa terminó mal para el pobre Mr. Churchill. ¡El pobre minino casi muere aplastado!
Pues bien, en esta ocasión nuestro colorido monstruo se entusiasma con la Pintura Abstracta.
Y por un lado es comprensible. N.º 4 se ha enterado que hay un cuadro famosísimo (y además: ¡super-mega-carísimo!) que se titula como él: ¡N. º4!
Poneros en su lugar. Pongamos que tu nombre sea María o Pablo o Alfonso o… bueno ¡Tu Nombre! y resulta que hay un cuadro pintado por un gran artista y que a ese cuadro el autor le ha puesto tu nombre: María o Pablo o como sea que te llames. Y para rematarla el cuadro que se llama igual que tú cuesta 12 millones de euros. Pues alucinaríais en colores.
Qué fue lo que hizo N.º 4: alucinó en colores. Y no solo eso. Se empeñó en usar los colores para crear obras de arte de pintura abstracta porque el monstruo sentía que había nacido para eso. Porque, según sus palabras: —«Siento que el genio recorre mis venas y mis peludos y coloridos brazos y mi pincel vibra de ansiedad por pintar obras maestras»
Finalmente lo hizo. Pintar.
Ahora cómo terminó todo es otra historia.
Si tenéis curiosidad por saber cómo terminó todo, como siempre os lo pongo facilito: pinchad aquí y seréis transportados en menos tiempo de lo que dura un estornudo.
